Estrategias para un Discipulado en Tiempo de Crisis

Los humanos son intensamente sociales y se benefician psicológica y físicamente de la interacción social. Cuanto más estemos integrados en una red de amigos, por ejemplo, menos probabilidades tenemos de enfermarnos y mayores serán nuestras tasas de supervivencia. Se ha descubierto que las personas que pertenecen a más grupos, como clubes deportivos, iglesias, grupos de pasatiempos, reducen su riesgo de depresión futura en casi un 25%.

Debido a que Los humanos son intensamente sociales, Como consecuencia no resulta sorprendente que la mayoría de nosotros encuentre estresante la privación social. El aislamiento social, o la falta de oportunidades sociales, dan lugar a una sensación de soledad. Directa o indirectamente, este sentimiento tiene muchas consecuencias de gran alcance para nuestro bienestar psicológico y nuestra salud física, incluso nuestra longevidad. En pocas palabras, la soledad mata. Basado en esta realidad se elabora estrategias de acercamiento con el grupo de la cual se es líder.

Estrategias para un Discipulado en Tiempo de Crisis (Confinamiento Social)

  1. Identificar un medio para mantener conectado al grupo (Plataformas Virtuales, Redes Sociales: Grupos de WhatsApp, )

  2. Realizar un programa dinámico para encuentros virtuales (oración por peticiones, adoración, conversaciones tipo reflexión y un tiempo para hacer comentarios o peticiones)

  3. Forma grupos Pequeños de seguimiento con líderes cabecillas, de tres a cuatro personas, para realizar llamadas personalizadas (establecer cercanía hablando de temas de interés, discutir una porción de la palabra y finalmente orar por sus peticiones)

  4. Identificar las preocupaciones del grupo a través del acercamiento con el líder de los grupos pequeños, con la finalidad de llevar temas tipo charlas, predicas y/o conferencias para manejar esas situaciones.

  5. Realizar reuniones de tipo social para hablar temas de intereses común (ejemplo, manejo de sus cuentas de Banco, qué tipo de programas ven, cosas de la vida de rutina)

  1. Encuentros grupales que funcionen como encuentros de reflexión, donde cada persona plantea sus temores, preocupaciones y al final abordarlo desde una perspectiva bíblica y/o psicológica (si hay un especialista). Esto debe estar enfocado a ver el lado positivo de asumir la crisis, saber que para cada prueba que se presenta Dios tiene una salida y que Dios es nuestro refugio.

  2. Estudios Bíblicos y/o historias combinado con preguntas enfocado a la realidad en que se está viviendo. (ejemplo. Personajes de la biblia que pasaron por situaciones parecidas y Dios mostro su cuidado especial)

  3. Actividades para el fortalecimiento de la vida devocional: Oraciones, Ayunos y Lectura bíblica (en fechas específicas hacer esas convocatorias y cada persona de forma individual debe asumir el compromiso)

  4. En este tiempo la evangelización no debe parar, a cada miembro del grupo se le debe motivar a que, una vez salga del periodo de alarma causado por la impresión de la crisis, mirar a su alrededor y dar de lo que está recibiendo, con sus familia, vecinos y amigos. De esa forma nos seguiremos multiplicando.

Nota. Siempre trabajar con la visión y en comunión con nuestros Pastores y Líderes. El líder debe tener alguien de confianza para el exponer sus preocupaciones personales y poder darle frente al grupo. Mientras más sano está el líder, más sano estará el grupo. Entender que él es humano.

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